Es un poco triste observar el gran
desconocimiento que hay sobre la psicología, la psicología de adultos,
por desgracia, ya lo sabemos…. Quien no ha escuchado frases como…
es que tengo mucha psicología o
es que yo soy un poco psicólogo o algunas peores como
para que vas a ir al psicólogo es que estás loco… Además de otras opciones más dañina como
mira con esta pastillita ya verás como mejora su ansiedad o su estrés, algo que quizás se podría solucionar con algunas pequeñas técnicas y aprender relajación; y a diferencia de la
pastillita eso sí sería aconsejable que le acompañará toda la vida…
Pero últimamente estoy observando que este desconocimiento existe
también en la psicología infantil, para los partidarios de crianzas más
naturales somos “personas estrictas que cuadriculamos a los niños” y
para otros somos “los responsables de no poder castigar a los niños por
que se traumatizan, y que un cachete bien dado nunca ha hecho daño a
nadie…” Lo triste es que no sólo el ciudadano de a pie piensa esto, si
no que algunas personas que se dedican a campos relacionados con la
salud o la educación también, personas en las que los padres confían y
que una opinión basada en sus prejuicios (entendiendo aquí la palabra
prejuicio en la forma más benigna y literal, como es juzgar antes de
conocer) como decíamos… que por esta opinión, estos padres dejen de
buscar o de confiar en algo que podría aportar un gran
bienestar familiar.
Os imagináis diciéndole a un médico como te tiene que operar, por que
tú de pequeño, siempre ganabas en el juego de “Operación”???!!! Parece
un poco ridículo, ¿verdad? Pues hagamos lo mismo con los temas
referentes a psicología, ya que aunque a veces seamos los grandes
olvidados, la nuestra también es una ciencia, y lo que realizamos está
basado en evidencias empíricas.
Y centrándonos en mi campo en particular, y en mi experiencia
personal, los psicólogos solo estamos ahí para apoyar a la familias,
para realizar una intervención lo más funcional posible, y lo más
específica para esa familia en concreto, para intentar que haya una
mayor comprensión y por tanto empatía (preciosa y necesaria palabra)
hacia el niñ@, y para que los “PROBLEMAS” se acaben convirtiendo en
roces cotidianos y naturales del día a día.
Si este texto no os ha aburrido demasiado, y os ha ayudado a entender y
empatizar con la labor del psicólogo, entonces habrá cumplido su
objetivo.
Este texto una idea original de
CENTRO ALCANZA, si os gusta y lo queréis compartir, nos sentiremos muy alagadas, pero no os olvidéis de citar su procedencia, ¡¡gracias!!